Domingo, 13 de enero de 2013


CUBA:  BICICLETAS  CLÁSICAS  AMERICANAS:  sin número de identificación.

Por  Masseroli  13/01/2013       Fuente:  Aurelio Morales

 

Schwinn sin troquelado

Corría  el  año  1957, en  Cuba se aproximaba el tan esperado  triunfo de la Revolución, 
un sinfín de rumores  alteraban la convivencia de la población, entre ellos, el de que serían
confiscadas todas aquellas máquinas  que fueran de procedencia  americana.

El 1º de Enero de 1.958, triunfa oficialmente la Revolución Cubana. Con la entrada de los
guerrilleros a la Habana.

A  partir de ese momento, y sobre todo en las provincias del interior, algunos jefes locales dieron 
orden de  confiscar  todo aquello que fuera susceptible de ser norteamericano. Maquinas de discos,
cafeteras industriales, equipos de música profesionales, carteles publicitarios, etc. 

En la ciudad de Camagüey, en un local cercano a lo que hoy es el restaurant “La Volanta” cientos
de artefactos de procedencia americana  se encontraban alli almacenados, habían sido 
confiscados en distintos comercios de la ciudad. Posteriormente serían destinados a materia prima.

Ante estas circunstancias, muchos ciudadanos americanos que trabajaban en Cuba, sobre todo
en las centrales azucareras, que eran propiedad de empresas de origen estadounidenses,  y cubanos
que habían adquirido Bicicletas Clásicas Americanas (en esa época  las podían comprar en cuotas
mensuales), optaron por esconderlas por miedo a que les fueran confiscadas, esperando el 
transcurrir de los acontecimientos, otros sin embargo, eligieron la opción de borrar los números
de serie para que en caso de que les fueran confiscadas no quedaran rastros de quien las habían
adquirido.
Ese es uno de los motivos de que muchos de los propietarios de bicicletas americanas compradas
en Cuba, no posean en la actualidad, bicicletas con los números de serie, ni documentación original
sobre  las mismas,  ni las facturas de cuando fueron adquiridas. La mayoría han ido pasando de
mano en mano con el paso del tiempo.

Tiempo después las autoridades decidieron llevar un control sobre las bicicletas que circulaban en
la ciudad y procedieron a exigir a sus propietarios, a presentarse, con su documentación personal 
y  troquelar con un número las mismas, para así poder identificarlas y evitar los robos de las mismas, 
se les entregaba un documento con el sello del  Ministerio del  Interior. para identificar al dueño de
dicha bicicleta en caso de que les fuera requerido por las autoridades competentes. Tengo entendido
que aún sigue vigente esta medida.

Nuevamente, varios poseedores de las  Schwinn, Columbias,  y otras marcas (sobre todo de origen
americano) para evitar una duplicidad de troquelados  procedieron a borrar el número original que
tenían sus bicicletas clásicas.

En esos años, una empresa americana,  fue la que se dedicó a exportar a Cuba  estas clásicas.
Esa empresa se llamaba “Niágara”, lo que llevó a la confusión de los que adquirían estas clásicas, que 
partir de ese momento se las llamó “Niágaras”. Al día de hoy todavía son muchos los  cubanos que
las denominan de esa manera,  en vez de llamarlas por el nombre de su marca. A ello contribuyó  la
escasa información que se poseía de ellas, a ello contribuye el echo de que todavía y a causa del
bloqueo comercial que sobre la isla ejerce EEUU sobre Cuba, los cubanos no tienen acceso a libros y
revistas especializadas sobre las Clásicas Americanas, ni a ningún tipo de respuesto, es por ese motivo
que los cubanos han tenido una vez más que hacer uso de su tradicional ingenio para que estas
hermosas bicicletas se puedan seguir viendo en las calles de las ciudades de la isla.  


Publicado por masseroli_team @ 13:26
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